sábado, 28 de junio de 2008

El grupo de científicos que dirige la misión Phoenix están sorprendidos por los resultados preliminares del análisis de las muestras del suelo, que si bien no tienen nada de revolucionarios si son en cambio productivas para el desarrollo de la misión.

Laboratorio de Microscopía, Electroquímica y Conductividad en funcionamiento. Propiedad de la NASAAnimación del funcionamiento del Laboratorio de Microscopía, Electroquímica y Conductividad de Phoenix al introducir una muestra. Créditos: NASA/JPL/UA

La sonda que cuenta con el Laboratorio de Microscopía, Electroquímica y Conductividad (parte de los instrumentos, encargados del estudio del suelo) ha realizado distintas pruebas para conocer la composición y propiedades químicas de las muestras.

Entre los resultados de los análisis, muestran que la composición del ph del terreno ronda entre los 8 y 9, lo cual es apto para la vida. El suelo nada ácido supone condiciones necesarias para la vida de bacterias.

Además de la acidez del suelo se sabe que la composición química tiene nutrientes necesarios para la vida. Entre los elementos encontrados figura el magnesio, sodio y potasio -tales sales indicarían que un pasado existió agua en estado líquido-. Ésta acidez y los componentes químicos propiciaría las condiciones apropiadas para el cultivo de plantas terrestres (limitado por otros recursos tales como la falta de agua líquida o de oxígeno).

Una segunda muestra ha sido analizada en el Analizador Térmico de Gases, en el cual el regolito ha sido sometido a 1,000°C para estudiar el vapor generado. En el vapor se ha detectado la presencia de dióxido de carbono y de agua.

El agua probablemente no estaba químicamente libre sino formaba parte de
hidratos demostrando la interacción del agua en el pasado de Marte. Los científicos esperaban encontrar CO2 y H2O, lo cual lo han conseguido.

Sin embargo hasta ahora no han encontrado restos de carbono de origen orgánico ni otros indicios de vida, no obstante las muestras se han obtenido a tan solo una profundidad de tres centímetro del suelo marciano, que con la intensidad de la radiación ultravioleta en el planeta habría hecho imposible la vida bacteriana.

Con información de El País | El tamiz | The Planetary Society | Página de Phoenix en la NASA

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