martes, 26 de mayo de 2009

La capacidad de reconocer rostros

Rostros. Créditos: semola1 en Flickr
Hay quienes afirman no poder olvidar un rostro, algo que a los psicólogos de Harvard los ha llevado a descubrir personas que eventualmente tienen la habilidad de reconocer una cara, incluso años más tarde, de cuando lo conocieron.

El estudio ha sugerido que la habilidad de reconocimiento facial varía en los seres humanos. Previamente se había comprobado que cerca de un 2% de la población mundial eran ciegos a las caras, es decir tenían dificultades en reconocer rostros, algo conocido como prosopagnosia. Ahora se ha descubierto que también hay un polo opuesto: demostrando que existen personas que pueden realmente reconocer rostros fácilmente. Lo que demostraría podría existir un espectro en la habilidad de reconocimiento fácil, en un extremo prosopagnosios y en el otro reconocedores.

El estudio publicado en Psychonomic Bulletin & Review, ha sido realizado por Richard Russell, Ken Nakayama, Edgar Pierce, de la Universidad de Harvard University y Brad Duchaine de la Universidad College London.

Para ello se ha basado en un test estandarizado de reconocimiento facial. Los que poseen una mayor capacidad han obtenido puntuaciones por arriba de la media.

Hasta ahora comenta Russell se había asumido que se existida una capacidad "normal" de reconocimiento facial o en su defecto no se tenía debido a algún desorden, sin embargo los resultados de estudios recientes sugieren que existiría un rango en la capacidad más allá de una medida “normal” o disfuncional.

En efecto aquellos con mayor capacidad de reconocimiento reconocen más alla de lo que admiten. Para ello se compensa, pretendiendo no reconocer a alguien con quien se cruzan, para evitar darle una importancia excesiva a un encuentro fugaz

También se concluye que tales personas pueden recordar con asombrosa facilidad. Como puede ser reconocer a personas con las que han estado en un lugar hace meses, pese a no haber interactuado. Por ejemplo una mujer del estudio comentaba como había identificado a otra mujer en la calle que había sido su mesera cinco años atrás en otra ciudad ciudad. Demostrando también como pudo confirmar, que tenía la razón.

Con frecuencia estas personas pueden reconocer a otros pese a que hayan tenido cambios en su apariencia, como puede ser el envejecimiento o cambios en el color de cabello.

Russell considera que las comunidades modernas han sido un detonante para descubrir tales diferencias. En la antigüedad la interacción era con pocas personas y las comunidades no eran grandes. Ahora deber ser una novedad el tener cada vez que conocer a una mayor cantidad de personas.

§ Harvard

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