miércoles, 29 de julio de 2009

Combatiendo la obesidad con grasa

Grasa parda. Créditos: Shingo Kajimura.

Un descubrimiento realizado en el 2008 supone ahora uno de los últimos candidatos contra la obesidad, su nombre la misma grasa.

Aunque suene extraño la adición de grasa como una forma de frenar la obesidad, es en opinión de los científicos un método que resultaría favorable. El uso de la grasa parda o marrón -un tipo especial de grasa que quema calorías para mantener la temperatura corporal en las personas- podría ayudar al metabolismo y reducir así el peso. Los investigadores han descubierto como convertir células de la piel en grasa parda cuando experimentaban en ratones. Tal método plantea una esperanza del uso de un tratamiento similar en seres humanos.

"La grasa marrón es una de las defensas naturales del cuerpo contra la obesidad" dice Bruce Spiegelman, biólogo celular de la Escuela de Medicina de Harvard y coautor del artículo que se ha publicado el miércoles en Nature. "Estamos tratando de aprovechar la vía natural que nos ofrecen los procesos biológicos".

Hasta hace poco los científicos consideraban que sólo los pequeños mamíferos y los recién nacidos albergaban grasa marrón. Sin embargo en abril, tres diferentes equipos de investigación informaron de la presencia de grasa parda en el metabolismo activo de adultos, situada en la parte frontal del cuello y alrededor de la columna vertebral.

"Parece que ésta presente en diferentes cantidades que varían en las personas" agregó el endocrinólogo Francisco Celi del Instituto Nacional de Salud en EE.UU., que no participó en la investigación. Las persona con mayor peso parece poseen menos grasa parda que las personas delgadas. Los investigadores han especulado que el incremento en el almacenamiento de grasa podría ayudar a mantener un peso adecuado, pero hasta ahora es un misterio.

Spiegelman y sus colegas han identificado las proteína PRDM16 y C/EBP-beta que actúan como "interruptores" para activar la producción de grasa marrón. En laboratorio, modificaron células jóvenes de la piel mediante tales proteínas para así convertirla en células grasas pardas para estudiar como funcionan de forma natural.

La grasa parda llamada así porque contiene más vasos sanguíneos y mitocondrias, proporcionan energía para las células. Pero a diferencia de otras biomoleculas, que emplean la glucosa para convertirla en energía química, la grasa parda ocupa la glucosa para generar calor.

"El propósito de la grasa marrón es ser capaz de quemar energía que se le requiera" añade Celi. "En el experimento clásico de colocar un roedor en una cámara frigorífica a 4 grados Celsius. El animal es capaz de mantener su temperatura por la quema de energía, el aumento de la cantidad de energía que se consume esta relacionado con el incremento del metabolismo del tejido adiposo pardo".

"A igual que la grasa marrón natural, las grasa pardas tratadas con bioingeniería quemaban calorías, pero a una tasa asombrosa. Cuando se trasplantaron en ratones, el consumo de grasa fue mayor al esperado". "Estas grasas pardas llamadas termogénicas tienen la misma estructura, pero no son reguladas por la forma en que las hormonas de manera natural controlan las células de grasa parda", añade Spiegelman. En lugar de que un mensajero químico las ponga en marcha, el funcionamiento de estas células termogénicas están siempre activas.

El empleo de tales grasas en tratamientos ofrecería una vía para que las personas puedan perder peso. "Ahora que se sabe que la grasa parda puede tratarse con ingenieŕia genética y que los adultos poseen tales grasas, surge la cuestión: ¿cuánto se tarda en modificar el metabolismo de un ser humano?"

Los investigadores estudian dos formas en que los resultados puedan traducirse en tratamientos contra la obesidad: que las propias células de un persona se usen para hacer un implante de grasa parda, o se use una droga que propicie la producción de grasa marrón en el interior del cuerpo.

Sin embargo no se espera el desarrollo de un tratamiento efectivo en un futuro próximo. Dado que los seres humanos hemos desarrollado procesos para conservar la energía a lo largo de la evolución, la misma fisiología ha frustrado los intentos de científicos para tratar la obesidad. Incluso si los investigadores pueden encontrar la manera segura de producir una mayor cantidad de grasa marrón, comenta Celi, el cuerpo puede compensar la perdida de energía comiendo más o ralentizando el metabolismo en otros aspectos.

§ Nature | Wired

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