lunes, 17 de agosto de 2009

Limones exprimidos y un vaso vacío de promesas rotas


Después de cuatro copas de vodka, uno bien podría sentirse decidido a vencer el miedo y, finalmente, arriesgarse a declarar un amor profundo que se ha gestado desde hace años. Pero no a la mañana siguiente.

Aunque puede parecer obvio para la mayoría de nosotros que las promesas de borracho no significan mucho, al parecer dos investigadores alemanes no estaban tan seguros. Utilizando a 60 voluntarios, se diseñó un ensayo de control aleatorio para probar los efectos del alcohol en el compromiso de una persona con metas poco realistas.

"La personas parecen estar decididas a alcanzar sus metas después de haber consumido alcohol", escribieron los investigadores en la edición de agosto de la revista Journal of Abnormal Psychology, "pero una vez que se esta sobrio, no practicamos lo que predicamos".

Después de solicitar a los participantes que relataran sus más importantes metas personales, los investigadores dieron a la mitad de los voluntarios vodka y a la otra mitad sólo agua tónica normal con cal. Para separar los verdaderos efectos de alcohol de los efectos psicológicos de pensar que se está borracho, los investigadores se esforzaron para convencer a todo el grupo que estaba tomando bebidas alcohólicas.

Al parecer se logro tal propósito, ya que sólo dos personas del grupo placebo se dio cuenta de que habían sido engañados (y un bebedor de tolerancia en el grupo de vodka pensó que lo habían engañado, también).

Después de cuatro copas, ambos grupos se les pidió que calificaran su nivel de compromiso con una meta específica. No es de extrañar que los estudiantes que habían ingerido alcohol expresaban un firme compromiso a sus deseos más profundos, ya fuera para conocer un nuevo amigo o volar a Francia para visitar a un familiar. Pero a diferencia de los participantes sobrios, el grupo de consumo no bajó su nivel de compromiso sólo porque la meta no era realista.

"Ante bajas expectativas, los participantes que habían ingerido alcohol se sentían más comprometidos con sus metas que los participantes que estaban en la condición placebo, mientras que ante altas altas expectativas, el compromiso no era diferente entre ambas condiciones".

En otras palabras, la gente borracha parece ignorar la realidad y piensan que pueden hacer casi cualquier cosa, una condición que los científicos han acertadamente llamándola "la miopía de alcohol". Esta condición hace que las personas se centren en los aspectos más sobresalientes de la situación y hagan caso omiso de la información periférica. Lo que hace que se comprometan con sus metas sin tener en cuenta la probabilidad de conseguirlas.

Desafortunadamente, la voluntad de la condición ebria no se traduce en el compromiso sobrio. En un segundo estudio, de forma similar, los investigadores realizaron un seguimiento a los participantes durante tres semanas después del experimento. Entre las personas sobrias, la fuerza del compromiso de una persona predice el esfuerzo que pondrá para lograr su meta en las semanas siguientes. Sin embargo, entre los que había estado bebiendo, el compromiso no se correlaciona con sus acciones futuras.

Los investigadores dicen que sus resultados pueden ayudar a explicar por qué las personas que no tienen grandes esperanzas de éxito son más propensas al abuso de alcohol.

§ Mind Hacks | Journal of Abnormal Psychology

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