lunes, 1 de febrero de 2010

Walter J. Levy y otros fraudes de la parapsicología

Walter J. Levy, director del Laboratorio de Parapsicología de Durham (EEUU), era considerado como uno de los mejores parapsicólogos del momento. Durante cinco años logró resultados positivos estudiando los poderes psicoquinéticos de ratas, un supuesto de la parapsicología que argumenta que con la mente es posible alterar el espacio y la materia. Fue hasta 1974 cuando los investigadores Levin, Davis y Kennedy quienes descubrieron que Levy había alterado los resultados.

Investigaciones del psicólogo británico Samuel G. Soal y del psiquico Basil Shackleton demostraron la prueba definitiva de la existencia de la percepción extrasensorial mediante experimentos en los que se adivinaban de forma anticipada las cartas que habrían de salir en 1978, sin embargo la estadística Bety Markwick demostró que Soal también había falseado los resultados.

Del mismo modo que Soal y Levy, el parapsicólogo W. H. C. Tenhaeff y Gérard Croiset mostraron que con el uso de psiquicos podían resolverse casos criminales, Croiset empleaba poderes psiquicos para resolver casos de asesinatos y de personas desaparecidas, valiéndose tan sólo de tener en sus manos una prenda de la persona. Croiset llego a afirmar el haber podido resolver un gran número de de crimenes y desapariciones desde 1940 hasta su muerte en 1980.  Lo cierto es que Croiset junto a Tenhaeff  se basaban en afirmaciones vagas y en muchos casos falsas. Más adelante, en 1981 el periodista holandés Piet Hein Hoebens mostró que Tenhaeff elaboraba dos versiones de los hechos: la primera era la que más se acercaba a la realidad pero poco convicente que elaboraba con Croiset para Holanda y una de forma tan exagerada que se difundía en el extranjero.

Durante la década de los 60's Nina Kulagina promovía la Percepción Dermoóptica, que no era más que la capacidad de ver a través de las yemas de los dedos argumentando que los dedos poseen terminaciones nerviosas hechas para este fin. Para demostrarlo se colocaba una venda en los ojos, pudiendo distinguir colores, dibujos, incluso podía leer. Pero su truco no era más que una vieja treta de ilusionistas; usaba la visualización nasal. Cualquier persona que se coloque una venda podrá darse cuenta que es posible ver y de manera perfecta a través de los dos orificios que la venda deja sobre la nariz. Por un momento parapsicólogos olvidaron que los mentalistas son capaces de ver con monedas colocadas sobre sus ojos, más adelante con algodones y finalmente también con una venda.

Kuda Bux, famoso por su visión de rayos X, causo asombro en magos y a extraños en condiciones de poca o nula visibilidad. Su fama llego a tal extremo que en una ocasión bailarinas se negaron a cambiarse porque Kuda estaba en el camerino de a lado. También Kuda asombró a mayorías con su truco de caminar sobre brasas de fuego, que fue refutado en 1930 por el Consejo para las Investigaciones Psíquicas de la Universidad de Londres quienes afirmaron que ni la fe ni poderes paranormales tenían que ver con el caminar sobre brasas de fuego y que tal secreto se basaba en la baja conductividad térmica de las maderas y el breve tiempo de contacto entre los pies y los carbones calientes; respecto a su vista de rayos X es otro ejemplo de la visualización nasal.


Las anteriores historias solo sirven para recordarnos en palabras del mago-mentalista John Booth: “No cometamos esa estupidez tan de moda de ver evidencia de fenómenos paranormales en lo que no podemos explicar”.

Referencias:
  • Savadell Miguel Ángel, "Fraude de laboratorio" en Ciencia de Pega.
  • Dennis Coon, Fundamentos de psicología, Editorial Cengage Learning Editores.

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