viernes, 17 de septiembre de 2010

 "Cinta de Moebius" por Escher

El paciente BW [Binkofski y Block, 1996] una mañana conducía, cuando de pronto se dio cuenta que todo a su alrededor se aceleraba. En un instante comenzó a percibir como los árboles y edificios se comportaban como si el estuviera conduciendo a más de 300 kilómetros por hora, asustado freno y detuvo su auto a un lado de la carretera.

Para sorpresa suya, a pesar de esta estacionado, BW descubrió que la sensación no había terminado: todo seguía comportandose a una velocidad inaudita.

Los médicos que lo atendieron comprobaron, que no solo percibía el tiempo más deprisa sino también BW había ralentizado sus movimientos, hablando y caminando como si estuviera siendo filmado a cámara lenta. La distorsión del tiempo que experimentaba era tal que cuando se le solicitaba contara 60 segundos en voz alta BW llegaba a tardar hasta 268 segundos en completar la tarea.

BW tenía un tumor en el córtex frontal, lo que alteraba su visión del tiempo en una forma alarmante. Su caso ha servido para que neurocientificos cuestionaran como el cerebro controla la percepción del tiempo y hasta que punto se puede manipular.

Un estudio publicado por el Instituto de Neurología del University College de Londres estudio como conseguir ralentizar la velocidad de respuesta del cerebro mediante la alteración de ondas cerebrales. Aplicando una leve descarga eléctrica, los científicos alteraron las ondas betas de catorce voluntarios, reduciendo la velocidad de respuesta muscular de los participantes en un 10 %. Investigadores del MIT, realizaron lo contrario con simios, aceleraron su percepción mediante la alteración de las ondas cerebrales.

Sin embargo la forma en que se percibe el tiempo aún no esta del todo claro. Un artículo de New Scientist titulado Timewarp: How your brain creates the fourth dimension relata la investigación que realiza el Doctor David Eagleman, del Colegio Baylor de Medicna en Houston, Texas. Eagleman tuvo una caída cuando era niño, experimentando como el tiempo se hacía más lento, surgiendo así su interés en tratar de comprender porque algunas experiencias traumáticas se recuerdan como si hubieran sucedido en cámara lenta.

Sus experimentos con puenting y el registro de datos imperceptibles en condiciones normales no ha proporcionado resultados, pero sus trabajos y la de otros investigadores consideran se debe a una limitación neuronal, el cerebro no percibe la realidad de manera continua sino es a través de una serie de "fotogramas". La sensación de percibir los fotogramas se altera en determinadas ocasiones. En un momento de tensión, la memoria reduce la sensación de la duración para así poder retener más detalles para así poder recordarlos en cualquier momento de la vida.

Velocidad, percepción y conciencia

Si bien la percepción del tiempo es un tema interés lo es también la percepción de la realidad. Hay científicos que consideran la hipótesis de que se vive en una especie de playback, el presente es falseado por un retraso ocasionado por el tiempo en que el cerebro responde a la realidad, limitado por las conexiones neuronales.

Los límites de la percepción son conocidos desde mediados del siglo XIX, cuando el médico alemán Hermann von Helmholtz comprobó que el cuerpo respondía más despacio a un estimulo en la punta del pie que a un eestimulo recibido en la espalda, debido a la longitud de los nervios y el tiempo que emplea la corriente eléctrica en recorrer tal distancia.

Desde entonces, una décima de segundo al medio segundo de Benjamin Libet, ha habido distintas teorías sobre el tiempo en que el cerebro tarda en adquirir conciencia sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. Discover Magazine publicó The Brain. What Is the Speed of Thought? de Carl Zimmer que explica la velocidad a la que ocurren conexiones neuronales las cuales depende de dos factores: la cantidad de mielina que contienen y el grosor de los conductos. Los nervios más eficaces trasladan impulsos a 300 kilómetros por hora mientras los más lentos envían estímulos a menos de un kilómetro por hora.

Si todas las conexiones tuvieran un grosor como las más eficaces, la velocidad sería superior pero como se advierte en el artículo "tendríamos un cerebro que no nos pasaría por las puertas" que además consumiría una cantidad inmensa de energía.

Realmente, el sistema nervioso es mucho más complejo, luego de millones de años de evolución, que resulta escalofriante. En ciertas áreas los nervios son más largos o más rápidos dependiendo su función y las necesidades. Los nervios del centro de la retina, son mucho más cortos que los que están en los extremos, de tal forma que la señal que sale hacia el nervio óptico viaja al mismo tiempo. En otras regiones la cantidad de mielina logra un resultado similar.

Tal retraso parece que permite una coordinación vital para el funcionamiento del cerebro.Una vez alcanzado, los impulsos que se transmiten llegan al tálamo, el lugar donde se centralizan. Si las señales llegaran al mismo tiempo el cerebro sería incapaz de interpretarlo y tomar decisiones. Es así que ese retraso, puede ser la clave de la conciencia y explicar porque los estímulos adquieren su importancia.

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