lunes, 24 de junio de 2013

Explicada la extraña inmunidad de las ratas topos al cáncer

Las ratas topo con su piel flexible pueden ayudar a entender como sucede la resistencia al cáncer.

Créditos: Flickr/Mike Fisher.

Una investigación reciente descubrió como uno de los mamíferos más peculiares del mundo han desarrollado una resistencia al cáncer, sus resultados pueden ayudar a luchar contra una de las enfermedades más mortales en los seres humanos.

Las ratas topo desnuda viven bajo tierra, pero las condiciones de su ambiente son duras además sus depredadores, no son pocos. Su esperanza de vida es de 30 años, 27 más que su primo más cercano el ratón, el cual es susceptible al cáncer. Su respiración es lenta debido a la pobre cantidad de oxígeno que hay en su ambiente, padece de mala visión y su sentido del olfato es deficiente.

Además de ello son los únicos mamíferos que no son capaces de regular su temperatura corporal. Vive en colonias donde la rata reina produce su descendencia y en el cual sólo algunos machos pueden participar en la reproducción.


Para poder obtener datos en su investigación del cáncer, tanto ratones como ratas topo fueron colocados en los extremos del espectro de la enfermedad. Mice abordó en sus modelos de animales como una causa de la alta incidencia de cáncer los ciclos de vida cortos, el cual puede ayudar a investigadores a abordar la investigación de los mecanismos de cáncer desde otro enfoque.


Las ratas topo por otra parte, no desarrollaron la enfermedad durante los años en que se realizó el estudio. Por supuesto, en los laboratorios no esperan que sus modelos desarrollen el cáncer, en su lugar inducen el cáncer mediante radiaciones gamma, trasplantes de órganos o inyecciones con agentes que producen la enfermedad. Pero haga lo que haga en la rata topo, no pasará nada.

Vera Gorbunova y la Andrei Seluanov de la Universidad de Rochester consideran han encontrado un mecanismo por el cual las ratas topo poseen una defensa ante el cáncer. Sus resultados aparecen publicados en Nature.

Los investigadores al estudiar células que habían extraído de axilas y pulmones del animal, encontraron un inusual producto químico que rodeaba a estás. Resultó ser hialuronano, sustancia presente en todos los animales y cuya función es hacer que las células permanezcan juntas. Además de aportar resistencia mecánica, también esta involucrada en el control del crecimiento celular.

Si bien sabemos que el cáncer esta originado en un crecimiento no regulado de las células, se comenzó a desarrollar la hipótesis de que el ácido hialurónico estaba involucrado en el desarrollo de tumores malignos. Gorbunova sostiene que el ácido hialurónico puede regular el crecimiento celular así como la cantidad y grosor de la sustancia química. Al comportarse como un polímero mientras mayor sea el número de moléculas de hialuronano en una cadena, mayor sera su grosor.

Si su masa molecular es alta, las células detendrán sus crecimiento en un momento dado, pero si es bajo será una causa que les permita reproducirse. En el caso de la rata topo, Gorbunavo encontró que la masa molecular es inusualmente alta, cinco veces más que en ratones o seres humanos.

Para poder comprar la relación del ácido hialurónico y el nulo desarrollo de cáncer, los investigadores aumentaron la cantidad de una enzima que degrada la sustancia química y reduce su peso molecular. Luego, en sus observaciones notó que las células de ratas comenzaban a desarrollar cáncer igual que las células cancerosas del ratón.

En un experimento por separado, se comprobó la hipótesis mediante la reducción de ácido hialurónico bloqueando los genes que codifican sus producción, Después con una inyección de un virus que produce cáncer, se notó como las celulas en lugar de resistir se convirtieron en cancerosas.

A su vez los investigadores consideran que el grosor de la cadena de ácido hialurónico es responsable del aumento en la elasticidad de la piel de la rata topo, la cual habita en túneles subterráneos. Tal rasgo, podría haber sido previo en su capacidad de prevenir el cáncer.

Rochelle Buffenstein, fisiólogo en la Universidad de Centro de Ciencias de Texas Health, quien ha estudiado ratas topo, se muestra complacido al comprender más acerca de los mecánismos de resistencia al cáncer y que en un momento dado puede ser extendido al ser humano en la búsqueda de estrategias de prevención del cáncer.

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