domingo, 29 de noviembre de 2015

No sólo el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en el CERN es una de las instalaciones experimentales más ambiciosas de la historia humana, es también una de los más exitosas. Su aportación más conocida fue revelar la existencia del esquivo bosón de Higgs, y regularmente descubre partículas que desafían el modelo estándar de la física de partículas a través de sus impresionantes colisiones de partículas. Esta semana, el CERN anunció que el LHC ha colisionado iones con un nuevo récord de energía.

Tras el exitoso reinicio del LHC este año, y en la continuación de su labor recogiendo datos de las colisiones protón-protón, el Colisionador esta iniciando una nueva fase disparando iones de plomo a una velocidad increíble. Después de un intenso período donde se reconfiguro el colisionador, el 25 de noviembre iniciaron las colisiones de iones, marcando la primera colisión en uno de los cuatro principales experimentos del cual LHC recogerá datos.

Las energías liberadas en cada colisión generarán al menos doble de cualquier colisión previa, produciendo temperaturas que alcanzarán varios miles de millones de grados. El propósito de chocar iones de plomo será investigar un estado de la materia que llegó a existir poco después del Big Bang, una de las varias existentes en la cósmica "sopa primordial" que aportará información sobre quarks y gluones.

ALICE es uno de los principales componentes del LHC, y estará involucrada directamente en esta nueva fase de colisiones de iones de plomo. Este experimento fue diseñado especificamente con este propósito y durante la parada técnica mejoró aún más.

Colisión entre iones de plomo dentro de ALICE. Créditos: CERN.
El aumento de la energía de las colisiones de iones de plomo servirá para aumentar tanto la temperatura y el volumen del quark y gluon plasma resultante. Esto permitirá a los investigadores explorar las fuerzas de interacción en la sopa primordial de partículas en una forma sin precedentes, con suerte producir interacciones de partículas no observadas previamente.

En tanto el experimento LHCb se unirá al grupo de experimentos que recogerán los datos de las colisiones de iones de iones para. Este experimento tiene una alta precisión para identificar partículas, el detector permitirá realizar mediciones complementarias, útiles en la identificación de partículas.

El LHCb, lleva el nombre de una familia de partículas fundamentales llamadas "quarks b"; al ocurrir las colisiones permite detectar quarks b así como sus homólogos, los "anti" quarks, que forman parte de los mesones b. Comparando estos quarks proporcionan a los físicos pistas útiles en cuanto a porqué hay un desequilibrio en la cantidad de materia y antimateria en nuestro universo, y las energías más altas de estas nuevas colisiones tendrá como objetivo arrojar luz sobre este misterio.

Referencias:
Robin Andrews,"Large Hadron Collider Smashes Ions At Record Energy", ILFS.

sábado, 14 de noviembre de 2015

¿Qué es realmente un planeta?

La definición oficial de un planeta sigue siendo controvertido. La degradación de Plutón al estatus de planeta enano en 2006 causó un alboroto cuando la Unión Astronómica Internacional (IAU) cambió la definición oficial, diciendo que un planeta debe ser un cuerpo esférico girando alrededor de una estrella y que ha limpiado su órbita de otros residuos, siendo esto último algo que Plutón aparentemente no ha realizado.
Créditos:NASA Goddard Space.

Pero si bien esto parece bueno para el Sistema Solar, donde los cuerpos están lo suficientemente cerca como para estudiar sus órbitas, la definición es esencialmente inútil al hablar de exoplanetas, la mayoría de los cuales están demasiado lejos para ver si han limpiado su órbita. Es así que Jean-Luc Margot de la Universidad de Los Ángeles, California, ha ideado una fórmula que puede resolver esto con sólo saber la masa de un cuerpo, su periodo orbital, y la masa de la estrella que orbita -datos disponibles fácilmente para la mayoría de los exoplanetas-.

Su aportación será publicada en Astronomical Journal, aunque una pre-impresión está disponible en Arxiv. La fórmula se puede ver en la sección tres. Margot presentó su investigación esta semana en la 47ª reunión anual de la Sociedad Americana Astronómica en Maryland.

La conexión entre los datos orbitales y las masas en la fórmula, permite conocer si un cuerpo ha limpiado su órbita en un marco de tiempo específico -como la vida útil de su estrella-. Sólo un cuerpo que ha limpiado todos los residuos dentro de un máximo de cinco veces su esfera de influencia gravitatoria, conocido como su "zona de alimentación" o esfera de Hill, es considerado un planeta por Margot.

Para nuestro propio Sistema Solar esto crea un límite claro entre los ocho planetas principales y los planetas enanos, mientras Margot dice que el método de clasificación también funciona en el 99 por ciento de todos los exoplanetas conocidos. Señala que un planeta debe tener un tamaño por debajo de 13 masas de Júpiter, ya que es la masa límite para la fusión termonuclear del deuterio, cuando un cuerpo comienza a convertirse en una estrella.

Por lo tanto, la nueva definición que ha propuesto Margot es la siguiente: Un planeta es un cuerpo en órbita alrededor de una o más estrellas, que domina su órbita según la fórmula y tiene una masa por debajo de 13 Júpiters. No hay necesidad de exigir que el objeto sea esférico, como la definición de la IAU, porque los cuerpos que pueden despejar sus órbitas es casi seguro que sean redondos.

Aún no hay una opinión de la IAU sobre la pertinencia de esta clasificación. Teniendo en cuenta que la próxima asamblea general de la UAI se celebrará hasta el año 2018, será hasta entonces cuando este tipo de cuestiones se decidan.

Referencia:

domingo, 1 de noviembre de 2015

Xoloitzcuintle: el compañero rumbo a Mictlán

En las diferentes cosmovisiones de las culturas antiguas existen animales o seres que conducen a lo muertos en el camino hacia el inframundo, de esta forma destaca el Cancerbero en los griegos, Anubis en egipcios y en la cosmogonía náhuatl sobre sale el xoloitzcuintle, quien acompaña el espíritu de los muertos hasta Mictlán, el reino de los muertos.

El xolo tuvo así un papel en la vida cotidiana de las culturas precolombinas en ámbitos religiosos o económicos sino también como alimento, además de ser uno de los elementos más importantes durante el cortejo fúnebre para ayudar a los muertos en su camino al inframundo.

Este perro es una de las dos razas originarias de México y en la mitología náhuatl, Xolotl es el hermano gemelo de Quetzalcóatl, poseía el poder del nahualismo (facultad mediante la cual una persona puede adoptar la forma de un animal) y podía transformarse en huexolotl, axolotl y xoloitzcuintle (canis mexicanus), el perro sin pelo. De acuerdo a la mitología Xolotl entrego a los hombres este perro para la salvación de sus espíritus.

La inteligencia y fidelidad le proporcionaba estas facultades de protección que los aztecas confirieron al animal para acompañar a los muertos.

Representación de Xolotl. Créditos: Pietro/Flickr.

Como se ha abordado en el pasado en la cosmovisión náhuatl, la muerte era el regreso al origen, siendo la mayoría de los difuntos, -exceptuando guerreros, sacrificados y mujeres que murieron en el parto-, quienes viajaban rumbo a Mictlán, el lugar de los muertos.

En el proceso fúnebre el muerto era acompañado de ofrendas en el lugar donde permanecían sus restos, siendo obligatorias los primero ochenta días y después cada año, hasta que el muerto llegará a Mictlán, en estas ofrendas se colocaban flores, comida, semillas, agua y bebida favoritas del difunto y entre otros elementos, una figura de barro que representaba un xolo.

Este viaje a a Mictlán duraba cuatro años, durante los cuales el espíritu del difunto afrontaba diferentes pruebas, dentro de estas, la novena prueba era atravesar el río Chiconahuapan, donde en una orilla del río se encontraban los perros quienes reconocían a su dueño y le ayudaban a cruzar.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...